by Monica Zorita

“¡Queremos y necesitamos la paz. Por favor recen!”, llamamiento desde Siria Mons. Jean-Abdo Arbach.

El arzobispo sirio de Homs, Mons. Jean-Abdo Arbach lanza un mensaje de cansancio y tristeza ante la situación que vive Siria después de 7 años de guerra y de los últimos acontecimientos: “La gente no puede más. Quieren tener una vida normal, dormir tranquilos, despertarse para ir a trabajar y no por el ruido de las bombas. Basta ya, esto es demasiado”. El prelado pide a través de la fundación ACN (Ayuda a la Iglesia Necesitada) que se rece por ellos, “necesitamos oración, oración y más oración, es lo único que nos da la unidad en este país”, repite mientras recuerda que el Papa Francisco también solicitó que se rece por lo que está pasando en Siria que –como explica- no es algo sólo de este país, sino que ha atravesado fronteras y el mundo entero necesita paz. “¿Para que ha servido esta guerra?” –se pregunta- “está todo destrozado, millones de refugiados… Ojalá los políticos del mundo trabajen por la paz y no por la guerra”, insiste afectado.

A pesar de esta terrible situación, según el obispo sirio, “el pueblo Sirio no pierde el coraje ni la fe de ver cómo su país se levanta de nuevo”. ACN está ayudando en la zona de Homs con varios proyectos como son las becas de 4.000 estudiantes, alimentos, medicinas y la reconstrucción, tanto de viviendas particulares como de edificios eclesiásticos. Según Mons. Arbach un 80% iglesias y centros de catequesis ya han sido reedificadas.

Por su parte, los tres patriarcas de las Iglesias en Siria -el Patriarca Ortodoxo Griego de Antioquía y todo el Oriente, John X; el Patriarca Ortodoxo Sirio de Antioquía y todo el Oriente, Ignatius Aphrem II; y el Patriarca Greco Melquita Católico de Antioquía, Alejandría y Jerusalén, Joseph Absi- han denunciado, a través de un comunicado enviado a la fundación ACN, los ataques por parte de EE.UU. Francia y Reino Unido contra Siria en respuesta a un supuesto ataque químico del gobierno Sirio en la ciudad de Duma. Una terrible situación que los líderes religiosos definen como “una clara violación de las leyes internacionales y de la Carta de la ONU”, que “no está justificada y no está respaldada por pruebas suficientes y claras”. Insisten en que es “una agresión brutal que destruye cualquier posibilidad de una solución política pacífica que sólo conduce a mayores complicaciones” y que además “alienta a las organizaciones terroristas y les da impulso para continuar con el terrorismo”. Los patriarcas exhortan en su comunicado “a todas las iglesias en los países que participaron en el ataque, a cumplir con su deber cristiano, de acuerdo con el Evangelio, condenar esta agresión y llamar a sus gobiernos para comprometerse con la protección de la paz internacional”.