Presidida por Mons. Samir Nassar, arzobispo maronita de Damasco, y con el apoyo de la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN), una delegación de la Comisión de la Familia de la Conferencia Episcopal Siria (1) pudo participar en el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín del 21 al 26 de agosto. Aprovechando esta ocasión, Maria Lozano y Pierre Macqueron les entrevistaron sobre la situación del país. Denunciando la guerra en su país, “la tragedia más cruel de la historia desde la Segunda Guerra Mundial”, los participantes describen las dificultades que enfrentan las familias sirias, dispersas, traumatizadas y arruinadas tras ocho años de guerra.

 

¿Cómo es la situación en Siria actualmente?

Mons. Samir Nassar: En Siria se libra una guerra internacional, no es un conflicto local: 85 países participan en esta guerra (!). Es el drama más cruel de la historia desde la Segunda Guerra Mundial. Desde abril empezamos a percibir que regresa la paz. En Damasco ya no caen bombas. ¿El problema? Que los jóvenes han huido del país desde 2015, y que nosotros esperamos que vuelvan. Hacemos todo lo que podemos para ayudar a los que se han quedado, y también para ayudar a las familias, la mayor parte de las cuales están separadas. Nuestra misión es ayudar a la gente a que se quede y que aquellos que se han ido regresen de nuevo con sus familias. Queda mucho por hacer para reconstruir el país después de ocho años de guerra.

Hna. Jihane Elaoudatallah: Hemos atravesado momentos particularmente difíciles. Hace algunos meses, en mi escuela de Damasco, una bomba mató a una maestra. Otra cayó en el recinto del edificio, pero, afortunadamente, no hirió a nadie. Después, una bomba mató a un niño e hirió a otro al que tuvieron que amputarle una pierna. Los niños quedaron conmocionados y no querían ir a la escuela. Para ellos, ir a la escuela significaba ir hacia la muerte. Hemos tenido que realizar una labor de reconciliación para superar este bloqueo psicológico. Para ello, hemos organizado ejercicios en un lugar apartado y tranquilo para las familias, que han atravesado situaciones realmente angustiosas. Un sacerdote jesuita predicó sobre la vida cristiana, sobre la manera de vivir el miedo con los niños. Además, también estudiamos la encíclica Laudato Si’. Y estas familias han pedido que se organicen encuentros de forma periódica. Así, ahora organizamos un encuentro cada mes para reflexionar, rezar, cenar y descansar juntos.

Jean-Pierre Bingly: Todas las familias, ya sean musulmanas, drusas o cristianas, se han visto afectadas por la guerra y afrontan los mismos problemas. Sus hijos han muerto en la guerra, han emigrado… Debemos reconstruir nuestras familias y hacemos lo que esté en nuestra mano para lograrlo.

Raimondo Girgis Se puede decir que la situación es de normalidad y paz en Damasco. La iglesia a recomenzado su trabajo pastoral, en nuestro convento tenemos 230 niños en catequesis, tenemos el asilo de ancianos… La iglesia sigue dando apoyo material y espiritual. Durante todo este tiempo de guerra además de ayudar a los pobres y a los enfermos, hemos ayudado con nuestra labor en la pastoral familiar al sostén espiritual.

 

¿Hay posibilidades de retorno para los refugiados sirios?

Mons. Samir Nassar: Durante muchos años, Siria ha sido una tierra de acogida para los armenios en los años veinte, los asirios, los kurdos, los libaneses, los iraquíes… Sin embargo, los refugiados sirios no han sido bien acogidos en muchas partes del mundo. Son numerosos, demasiado numerosos. Nadie quiere acogerlos. Ahora, regresar a Siria también es complicado, sobre todo, por motivos económicos.

Raimondo Girgis Muchas familias están pensando en retornar, sobre todo las familias cristianas. Es una herida para la iglesia la separación de las familias. Con todo los problemas psíquicos que la guerra ha dejado y que nosotros como Iglesia tenemos que sanar.

Hna. Jihane Elaoudatallah: Además, con sus casas demolidas, ¿adónde pueden regresar? ¿Cómo regresar a una casa destruida? Con la sola voluntad de retornar no basta.

Marie Nasrallah: Tanto más ahora que la devaluación de la moneda complica aún más el regreso a Siria. La vida cotidiana se ha vuelto muy cara.

 

¿Amenaza la situación de bloqueo económico a Siria el retorno de los sirios?

Mons. Samir Nassar: Afrontamos graves problemas económicos, porque el valor de nuestra moneda ha bajado. Antes de la guerra, un dólar estadounidense equivalía a cincuenta libras sirias, mientras que hoy equivale a 515 (!). Mientras tanto, los salarios siguen siendo los mismos que antes. Los sirios en el extranjero podrían ayudarnos, pero eso no es posible debido al bloqueo occidental. Esta medida fue tomada contra el Gobierno, pero hace que sufran los pobres, mientras que los miembros del Gobierno disponen de otras fuentes de recursos, los que realmente pagan las consecuencias son los pobres.

Hna. Jihane Elaoudatallah: Esta situación económica empeora el sufrimiento de la población, una población dispersa y humillada. Humillada por tener que pedir ayuda, sobre todo ahora que la recepción de ayuda se ve dificultada por el bloqueo. Especialmente para las familias el peso que eso supone para llevar adelante a sus hijos es enorme.

Br. Raimondo Girgis: Las sanciones no dan un resultado positivo. En Siria faltan las medicinas, no se encuentran. Estas medidas no se dirigen a salvar a un pueblo sino a condenarlo a estar en una prisión.

 

¿Una última palabra?

Mons. Samir Nassar: Cuando el Papa Francisco habla de nuestro país, habla de “nuestra Siria bien-amada”. El  conoce Siria, porque hay una gran comunidad de emigrantes sirios en Argentina.  La Comisión Episcopal de la Familia da las gracias a ACN, porque vosotros nos habéis ayudado enormemente  en los últimos años, a apoyar a las familias en necesidad, a dar medicinas a los enfermos, a poder continuar con la pastoral. Pero ahora seguimos necesitando recursos para reconstruir nuestras casas bombardeadas, para reconstruir el país.


Desde el comienzo del conflicto, ACN ha otorgado más de 25 millones de euros para proyectos de emergencia a familias cristianas en Siria, incluidos casi 6 millones en 2017. Actualmente la fundación está preparando una nueva campaña para ayudar a la reconstrucción del país y el retorno de los refugiados en los próximos meses.

(1) Estos son los miembros de la delegación: Mons. Samir Nassar, Arzobispo maronita de Damasco, P. Raimondo Girgis, franciscano y Superior del Santuario de la Conversión San Pablo en Tabbalé-Damasco, Sor Jihane Elaoudatallah, de la Congregación de las Hermanas de la Caridad, Jean-Pierre Bingly y Marie Nasrallah, 24 años de matrimonio.